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LA INSEGURIDAD ORGANIZADA por Rubén Rojas Breu

marzo 28, 2009

LA INSEGURIDAD ORGANIZADA

 

Cuadro de situación

 

Una maraña en la que se mezclan crecientemente prejuicios, ingenuidad, ocultamientos, voces desaforadas, diatribas, opiniones seudoexpertas y, sobre todo, ausencia de políticas, nos está conduciendo a un atolladero en el cual parece borrarse a pasos agigantados la luz que indica la salida.

No faltan en ese conglomerado los reclamos destemplados por más cárceles, por la represión indiscriminada y a mansalva, por leyes más duras y hasta por la pena de muerte ni tampoco las celebraciones masivas del gatillo fácil. Hay circunstancias en las que parece que nos encontramos al borde del linchamiento.

A la comisión de delitos, por sí misma muy dolorosa y causante de tragedias evitables, se suman los efectos indeseables de las conductas que buscan neutralizarla: la guerra de pobres contra pobres, un estado de pánico que afecta a toda la población hasta obnubilarla, el oportunismo de dirigentes políticos y referentes sociales y el aislamiento, el virtual toque de queda, con todo lo que socialmente significa, de mucha gente que pretende así evitar robos, asaltos, lesiones e incluso, la muerte. Aunque pueda parecer absurdo, tampoco falta el reproche a quienes gritan su dolor por la pérdida de un ser querido.

En medio de ese pandemonium, los roles protagónicos tienden a ser ocupados por dos tipos de contrincantes: en este rincón, los que creen en la mano dura y, asumiéndose como víctimas, descreen de cuánta victimización padecen aquellos a quienes acusan; en el otro rincón, quienes en su justa toma de partido por los excluidos terminan abogando por quienes delinquen considerándolos casi mártires.

Unos y otros incurren en prejuicios de direcciones contrarias aunque sobre la base de una coincidencia inquietante: ambos tienden a asociar la práctica delictiva o “los problemas con la ley” con la pobreza y con los pobres. Los primeros, sustentando la anacrónicas vinculaciones pobreza – vagancia – camino fácil versus riqueza – esfuerzo – espíritu competitivo. Los segundos, porque se encierran en los límites de una correcta observación: “las cárceles están llenas de pobres, de quienes no pueden pagar abogados ni cuentan con vinculaciones poderosas”; no parecen darse cuenta de que la inseguridad tiene que ver con factores y con actores que exceden en mucho a las fechorías de chicos descarriados.

Resumidamente, a través de referentes, expertos, medios de comunicación y ciudadanos en general, pareciera que el patrón delictivo respondiera a este curso: una mañana cualquiera alguien al despertarse en su vivienda inhabitable cae en la cuenta de que su familia no tiene para comer y entonces, llevado por su resistencia a trabajar, se provee de paco con su vecino, pasa por lo de su tío a quien le sustrae el arma y, media hora después, en algún barrio de clase media baja, le roba la billetera a un anciano a quien golpea e, incluso, en un arranque de ira hiere o mata. Nada más alejado de mi intención que mofarme, de ninguna manera por favor, de la gravedad merecidamente atribuida a las acciones criminales. Con esa descripción quiero mostrar lo rayano en el ridículo que puede estar la lectura más frecuente que se está haciendo sobre esta densa problemática (sin desconocer que la desesperación pueda impulsar eventualmente a alguien a proceder de esta injustificable manera).

Quiero ser suficientemente abarcativo y justo: es digna de encomio la actitud de quienes habiendo sido víctimas, sea de asaltos y homicidios culposos o a sangre fría ejecutados por delincuentes, sea de la represión salvaje, de la droga o del gatillo fácil, mantienen una firme adhesión a la ley y asumen, incluso, un compromiso militante con el fin de modificar maduramente este estado de cosas. Quiero expresar mi más profundo respeto y solidaridad con estas personas y grupos y valorar cuánto contribuyen a que adoptemos el rumbo correcto.

Finalizando esta introducción pregunto: ¿para cuándo el reconocimiento a la inmensísima mayoría de excluidos, de pobres y de sin techo por sus esfuerzos, sus aportes, su honestidad a toda prueba, su espíritu solidario?

 

Un poco de historia

 

Los comportamientos delictivos, tengan el alcance y la masividad que tengan, responden a patrones: esto es, se basan y despliegan siguiendo ciertas modalidades, determinados modi operandi.

Para entender esta primera aseveración, incursionemos en la historia más o menos reciente.

El 24 de marzo recordamos el golpe de estado que en 1976 instauró la terrocracia cívico militar más sanguinaria de nuestra historia del siglo XX. Tuvo como antecedentes la acción más que injustificadamente violenta de la tenebrosa triple A y de quienes, supuestamente del otro lado, creían a pie juntillas (de buena o mala fe) que la revolución supone excluyentemente el tronar de los fusiles. Ni unos ni otros escucharon a Perón, conductor y presidente legal y legítimo quien, entre otras lúcidas sentencias, formuló aquella de “dentro de la Ley todo, fuera de la ley nada”; tampoco escucharon a las fuerzas democráticas de todo el arco político ni a los referentes sociales de la época. Prepararon, así, el advenimiento de la terrocracia cívico militar la cual instauró, desde el dominio del Estado, el delito como modalidad sistemática para la represión tanto de las organizaciones guerrilleras como de los reclamos populares legítimos; también para la realización de los negocios, negocios que socavaron la soberanía argentina, comenzaron la destrucción de la cultura, de la industria y del trabajo, endeudaron a nuestro país con cifras siderales y arrasaron con la genuina vocación política y todo compromiso social.

Esa dictadura, además de incurrir en sedición, “legitimó” el secuestro seguido de la desaparición de personas, los asesinatos a mansalva a cualquier hora del día y la noche, el robo de bebés, los saqueos, la extorsión, la persecución de ciudadanos y de ideas, la quema pública de libros, la usurpación de las instituciones, los negociados económicos más salvajes de toda la historia nacional y la corrupción del Estado y la actividad privada.

Sus herederos, integrantes de los gobiernos civiles a partir de 1983, continuaron de una u otra manera con la comisión de actos entre ilegales e ilegítimos, entre ellos todo lo referido al tratamiento de la deuda externa y la corrupción; el gobierno menemista fue una catarata de acciones que merecerían la justicia más rigurosa. O, por ejemplo, como acotó en una reunión de la Mesa Coordinadora de GESTAR, Marisa Timor, ¿no causó enorme inseguridad entre todos los argentinos los paquetes de medidas que se hicieron tristemente famosos como “corralito” y “corralón”?

Tampoco podemos olvidar en este rápido repaso cuántos referentes de variadas áreas, desde la política, la religión, la actividad empresaria hasta el deporte o la farándula han cometido delitos, a menudo de implicancias bastante más graves que muchos hechos cotidianos. Muchos de estos “comitentes” hoy, a los cuatro vientos, reclaman mano dura. ¿Qué clase de caraduras son? Cuánto de cierto hay en aquéllo de “ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio”.

En la sociedad neopatronal que promueve el “vale todo” todo vale para ellos, los que tienen todo; a los demás, nos proponen someternos. Afortunadamente el pueblo argentino, con su proverbial lucidez, en su última marcha “por la seguridad” los dejó solos y, en esa soledad, se notó una pobreza que carece de la dignidad de la que sufren las mayorías: la pobreza de su convocatoria, de sus consignas y de sus discursos.

 

 

Modelos, organizaciones e inseguridad

 

Lo descrito ilustra en torno a dos cuestiones vitales, las dos que me interesa destacar en esta nota:

 

  1. No sólo para los comportamientos éticos, dignos y solidarios se requiere de modelos: también para los corruptos y los criminales. Queda demostrado que la terrocracia cívico militar y sus dilectos continuadores fueron una fuente inagotable de modelos delictivos.
  2. La acción delictiva requiere de organización. La dictadura se instauró merced al “accionar” de una banda criminal de civiles y militares, tributarias de castas y mafias; los sucesivos gobiernos civiles también se condujeron y se conducen “organizada y orgánicamente” para sus tropelías.

 

De tal modo, debemos inscribir cualquier acción delictiva, cualquier acción que genere inseguridad, en la conjunción de modelos que facilitan la vocación y el aprendizaje ilegal así como en organizaciones, verdaderas organizaciones, que cumplen la función de planificar, distribuir roles y tareas y hacerse cargo de la logística.

Volvamos al ejemplo: el par de muchachitos que sale por la mañana en una moto a robar cuanto celular se les cruza portado por algún transeúnte confiado, ¿se los comen? Es fácil deducir que requieren, además posiblemente de estimulantes, disponer de la moto (robada quizá), de los reducidores que les pagan y a su vez revenden, de compradores finales.

Si el delito es más grave o complejo, como saquear una oficina o una escuela son más los intervinientes: quienes enseñan y entrenan, quienes hacen inteligencia, quienes manejan dispositivos para ingresos ilegales a edificios, quienes compran después la variada gama de insumos obtenidos (computadoras, teléfonos, etc.), quienes revenden, quienes administran, “llevan la contabilidad”, coimean y negocian con los poderes públicos y las fuerzas de seguridad, quienes se ocupan de la contratación de abogados y de otras clases de profesionales según la envergadura del “negocio”, etc. ¿No es pecar de demasiada ingenuidad suponer que la inseguridad es causada por cientos de chicos violentos dispersos que operan individualmente?

 

El modelo conservador ya prehistórico, eufemísticamente llamado neoliberal, instaura la sociedad de los “individuos libres” que desemboca en ganadores versus perdedores, en los pocos exitosos que llegan a todo y las multitudes de fracasados que se quedan con nada, en la que vale la ostentación y el consumo desenfrenado a la par que se desacredita a la ética, la educación, el trabajo, el estudio, el esfuerzo, el compromiso social y político genuino, la solidaridad… En ese “todo vale” para ser alguien, las organizaciones delictivas ofrecen a cada hora a muchos una oportunidad para “pertenecer y alcanzar el éxito”: pavada de promesa por cierto tentadora. Es la promesa sostén por excelencia de las orgas del narcotráfico, tan a la orden del día hoy y tan representativas del perfil actual de la práctica delictiva.

Todos los tipos de organizaciones delictivas se escalonan desde la cúspide hasta la base de la compleja pirámide social y sus cabecillas y comandos más notorios ocupan posiciones encumbradas en el Estado y en el variado espectro de la actividad privada, alternan y negocian con los poderosos más diversos, participan de las recepciones de los salones oficiales y de las embajadas. A menudo, estas organizaciones responden a matrices ubicadas en el exterior, incluyendo a “renombradas agencias internacionales de seguridad o inteligencia” (recordemos la intervención en los terribles golpes de estado de los ´70 en América Latina, sin ir más lejos en la geografía ni en el tiempo).

Por supuesto, las organizaciones criminales se sienten como peces en el agua en sociedades, ricas o pobres, en las que se erosiona el sentimiento de pertenencia a una nación y a su pueblo, en las que se desalienta la educación, en las que se desmantela la industria, en las que no se hace nada por el desarrollo de la ciencia y de la innovación tecnológica al servicio de la comunidad (y se opta por emplearlas en favor de intereses económicos voraces), en las que se desprecia la producción intelectual a la vez que se incurre en idolatría de la televisión basura, de la fama fácil, de las conductas tramposas y de la frivolización de todo.

Imagino que este análisis puede contribuir humildemente a clarificar acerca de cuáles deben ser los caminos para afrontar la seguridad, para cumplimentar lo que impulsamos en uno de los documentos de GESTAR: “trabajo y seguridad para todos”; como rezaba un cartel en la Jornada de Inclusión del 12 y 13 de diciembre del año pasado en el gomero de Barrancas de Belgrano, en Buenos Aires: “Seguridad para todos; para los pobres también ¿eh?”

Afrontando el riesgo de que parezca “traído por los pelos” no puedo dejar de dar otro ejemplo que tiene que ver con algo de una índole muy estratégica: una de las organizaciones más poderosas del planeta, el muy británico Reino Unido. piratea, depreda y busca consumar su saqueo y ocupación ilegal en nuestro – nuestro – Atlántico Sur. Cuenta con la complicidad de otras orgas muy poderosas: EEUU, la UE, la OTAN, etc. (usted puede seguir agregando, porque las hay). ¿Más fuente de inseguridad que el despojo del propio territorio? ¿Más fuente de inseguridad que la ocupación militar extranjera en nuestra patria? (ver en https://proyectonacional.wordpress.com el “Mapa de la soberanía argentina en peligro”).

 

 

Así que propongo barrer de cuajo con la ingenuidad – o con la mala fe de los que realizan sus sucios negocios haciendo la del tero (que confunde al predador piando con estridencia lejos del nido)-.

La inseguridad es resultante de organizaciones que buscan apropiarse de una sociedad como si se tratara de un territorio que hay que copar para ejercer su nefasto quehacer. El pibe sinvergüenza o violento, de cualquier clase social, es el eslabón final o débil, el carne de cañón, el mandado; obsesionarse por encanarlo –cuando no matándolo gatillo fácil mediante – es una resolución, además de cruel, precaria; los que manejan la cosa disponen de sustitutos en su nómina.

 

 

El reclamo popular

 

El reclamo por la seguridad es un reclamo popular. Hay que cortarla con que es una sensación o una típica demanda de la clase media.

Es un reclamo popular que hay que saber interpretar y saber canalizar; es el reclamo que resume, en un mismo grito desesperado, desde “basta de atropellos e injusticia” hasta “queremos trabajo, queremos una Argentina próspera, queremos un Estado justo que cumpla con su rol, queremos que se genere y se distribuya riqueza, queremos dignidad para todos”.

En otros términos: nos equivocamos si convalidamos gratuitamente que la masividad del pedido de más seguridad es vocinglería de autoritarios y de zonzos, fácil carne de la manipulación, que le hacen el juego encerrados en su individualismo.

Acertamos si lo entendemos como una exhortación popular a terminar con bandas y cómplices con mucho poder, con bastante más poder que el de la ciudadanía misma.

Quienes tenemos vocación social y política o responsabilidad como dirigentes debemos entender tal reclamo, orientar, proponer una estrategia y políticas y aplicarlas (ver en  https://proyectonacional.wordpress.com
el documento de GESTAR: “Elecciones ¿qué hacemos?)

 

Ya se convocó a elecciones generales, nuevamente viciadas. Estaría muy bien tornarlas en un instrumento que sirva para reclamar la necesaria transformación política institucional que siente las bases de la democracia plenamente inclusiva, de la democracia genuina que no es otra que la democracia participativa; es decir, el sistema en el que los pueblos se gobiernan.

 

 

Una acotación

 

Dejo en claro mi rotunda oposición a la pena de muerte. Creo que jamás debería citarse como modelos de institucionalidad a países en las cuales dicha pena tenga vigencia.

Muchos son los argumentos que fundamentan esta oposición; desde que no condice con la tradición espiritual de nuestra comunidad y que implica vulnerar la Constitución y las leyes internacionales hasta su ineficacia, pasando por el riesgo de aplicarla a inocentes, que no es de fácil decisión, que encarece los procesos, etc.

 

Agrego una razón: si se conoce la mentalidad a fondo de los criminales de “verduqui”, la pena de muerte es hasta un símbolo de honor; hay que ser todo un “grata”, todo un criminal temerario para merecerla y, por lo tanto, propicia identificación. Para muchos malhechores, en los países que se aplica, llegar a ser condenado a muerte es un mérito. ¿Lo pensaron sus propiciadores?

 

 

 

             Rubén Rojas Breu, Buenos. Aires, marzo 2009

 


 

APUNTES SOBRE LA RESERVA FEDERAL ¿ES EL MAYOR PODER DEL MUNDO? Por Enrique Oliva

marzo 23, 2009

22/III/09                                                                                                          Por Enrique Oliva

            La Reserva Federal, o FED (según su abreviatura en inglés) fue fundada en 1913 a iniciativa del poderoso y tradicional imperio de la banca europea de la familia Rothschild concretando un ambicioso proyecto de conquistar Nueva York con la audaz intención de ganar una posición de fuerza en las finanzas norteamericanas. Con asociados yanquis y europeos, llegó el grupo a constituir el mayor círculo de poder del mundo económico, financiero, político, industrial y de comunicaciones. A casi un siglo de su fundación, en esta crisis busca consolidarse aun más dentro del “capitalismo salvaje”. Como en situaciones anteriores, no es descartable la posibilidad de llegar a otra guerra mundial. Ante esta última perspectiva cabe recordar la profecía de Albert Einstein: “No se cómo será la tercera guerra mundial, pero cuarta será con piedras y lanzas”.

            El proyecto comenzó cuando la Banca Rothschild instaló en Nueva York a un agente llamado Paul Warburg. A través de él se reclutaron fuertes aliados yanquis con empresas de renombre como John Rockefeller I con su Standard Oil Company, el zar de los ferrocarriles Edward Harriman, el magnate del acero Andrew Carnegie, más los banqueros Lehman, John P. Morgan & Co. Kuhn Loeb & Co. y Jacob Schiff.

            A ese ramillete, los Rothschild agregaron a sus propios bancos europeos más los de Lazard Frères  de París, al citado Paul Warburg como operador en Holanda y Alemania, e Israel Moses Seif de Italia. Siempre encabezados por la familia Rothschild seguida por los Rockefeller, instalaron entre los siglos XIX y XX diversas sucursales en el interior de Estados Unidos de la Federal Reserve Banks (FED) y juntos dieron el gran salto.

            Con manejos lobistas nunca bien justificados, lograron en 1913, entre gallos y medianoche, siendo presidente de EEUU Woodrow Wilson, autorización para funcionar como banco central privado. Se le acordó la exclusividad para emitir moneda norteamericana con la garantía del estado. Las entidades financieras fundadoras internacionales ya nombradas, conformaron el directorio, designando primer presidente a Paul Warburg el hombre de los Rothschild.

            En las dos guerras  mundiales  Estados Unidos fue el único país que salió ganancioso de las mismas y el resto de aliados endeudados, sufriendo penosa desocupación y convulsiones sociales. El dólar se convirtió en el rey de los intercambios internacionales, desplazando definitivamente a la inglesa libra de oro, hasta usada como fichas en casinos.

             “El oro de reserva por las emisiones de marcos alemanes se convirtió en botín de guerra. Más de 30.000 toneladas del oro universal se acumularon así en Estados Unidos. El oro sirvió de cobertura al dólar. Pero como gran parte estaba haciendo el papel de reserva monetaria en las cajas de los bancos centrales extranjeros, Estados Unidos pudo seguir imprimiendo más dólares, en cantidades que ya no se correspondían con sus reservas en oro… En 1971, el discutido Richard Nixon, presidente entre 1969 y 1974, anuló la convertibilidad del dólar en oro y, asimismo, la garantía del estado sobre el valor del dólar… Se trata de la moneda privada libre de la FED. Pero la masa monetaria de dólares que la FED pone en circulación (desde marzo 2006  no ha publicado la cantidad de la masa monetaria) se ha convertido en un problema sin solución: la masa mundial de bienes se cuadriplicó durante los últimos 30 años, pero la masa monetaria se multiplicó por 40 ¿cómo funciona este banco privado con derecho a imprimir los dólares? La FED produce dólares. Los presta al gobierno de Estados Unidos a cambio de obligaciones que le sirven a la FED como garantías. Los bancos de la FED en posesión de esos títulos perciben intereses anuales. Muy astutos. ¿No les parece? Ya en 2002, las obligaciones en poder de la FED alcanzaban un valor de 5 TRILLONES de dólares. La FED se hizo de ese increíble patrimonio prestándole dinero al gobierno y los intereses que paga el contribuyente estadounidense siguen aumentando constantemente.”

            Sin embargo, los controles sobre sus actividades fueron siempre un misterio como sus variadas ampliaciones de facultades. La FED creó las normas de la globalización internacional. Está dirigida como una entidad de capitales privados, por 12 grandes bancos norteamericanos y europeos.

            Si se repite que la crisis es la más grande de la historia de la humanidad, no estamos exagerando. El influyente archimillonario yanqui Warren Buffet, refiriéndose a esta nueva calamidad, dice que “Estados Unidos cayó en un precipicio”.

 

Preocupante carencia de información de la FED

            Cuando durante 30 años ningún presidente de la Reserva Federal daba una entrevista televisiva, lo hizo el actual Ben Bernanke el 15 de este mes de marzo, en el difundido programa 60 minutos con el periodista Scott Pelley por la cadena CBS. Se mostró muy optimista tratando de trasmitir un mensaje de confianza a los norteamericanos. Predijo que “la recesión terminará pronto, muy probablemente este año”; que “los grandes bancos son solventes”. Pero, advirtió: “En un guiño a quienes piensan que la banca debería ser nacionalizada, Bernanke dijo que le preocupaba que pudiera haber una falta de voluntad política para la adopción de nuevas medidas a fin de estabilizar el sistema bancario. La historia nos enseña que uno no puede lograr una recuperación económica sostenida mientras el sistema financiero esté en crisis.” (Clarín 17/III/09, nota desde Washington de Ana Barón). ¿Deberá entenderse que se continuará dando dinero a los bancos culpables de errores y delitos en sus operaciones?

 

Instituciones colaterales de la FED

            Prácticamente no hay nada de poder en Estados Unidos y el resto del llamado Mundo Occidental que escape a la influencia de la Reserva Federal. De ella han salido entre otros los proyectos y manejos de instituciones tales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM), Organización Mundial del Comercio (OMC), Grupo de los siete Países más Industrializados (G7), Grupo de los 20 (G20) y una cantidad de organismos de tipo cultural, de investigaciones científicas y educación, en especial con universidades ricas –todas pagas- donde se cultivan jóvenes para servir de gerentes de multinacionales. De estos últimos opinó “Lula” da Silva recientemente: “Estoy cansado de viajar para escuchar a hombres de 30 años enseñando lo que debemos hacer en Brasil, cuando no saben donde queda”.

            Asimismo tiene a su disposición la FED una red oficial de varios cientos de Organizaciones no Gubernamentales (ONG), manipuladas en parte por los servicios de inteligencia, con rótulos de humanitarias, ecologistas, alfabetizadoras, etc. etc. que han protagonizado frecuentes escándalos de corrupción. Diversos países las han expulsado, como son los casos recientes  de Bolivia, Venezuela, Ecuador y Sudán.

 

La FED y el Pentágono

            Entre la FED, el Pentágono y las industrias de guerra existen estrechos vínculos.  Manejan los fondos que se imprimen para los gastos de armamentos y controlan el accionar de fuerzas de mercenarias para proteger a multinacionales en la explotación de recursos naturales en países pobres. Para esos sectores, aunque el Congreso pueda a veces rezongar, siempre hay cantidades considerables para sus planes, a pagar por contribuyentes.

            En estos momentos, el presupuesto para la defensa de EEUU iguala al del resto de los presupuestos de guerra del mundo. Entre Rusia y EEUU la diferencia es tanta, que Moscú acaba de anunciar un plan de rearme y modernización, incluyendo su arsenal nuclear.

            Es un secreto a voces en Washington que el Pentágono se maneja con gran independencia. A pocos días de asumir Barack Obama, la prensa comentó que el nuevo presidente visitó la sede militar “para que le digan toda la verdad sobre la situación en Iraq y Afganistán”, permitiendo suponer de esas palabras que algo se le ocultaba.

 

¿Dos presidentes asesinados por los banqueros?

            Abraham Lincoln, en plena Guerra de Secesión consideró abusivas las condiciones que le imponían  los bancos privados para prestarle dinero que ellos imprimían. Entonces decidió emitir por intermedio del estado y con la garantía de éste. Pero fue asesinado el 15 de abril de 1865 de un tiro en la cabeza.

            “El presidente John F. Kennedy fue el primero que trató de transformar la FED suscribiendo un decreto presidencial (executive order number 11.100). Poco después fue asesinado en Dallas (Texas) el 22 de noviembre de 1963,  probablemente por su propio servicio de inteligencia. Lo primero que hizo su sucesor, Lyndon Johnson, en el avión presidencial que lo traía a Washington desde Dallas, fue anular el decreto de Kennedy. ¿Cuál es la situación actual? Los bancos privados tratan por todos los medios de mantener y reforzar su gigantesca fuente de ingresos: el dólar. Y los países que quieren establecer sus relaciones comerciales internacionales (en adelante) sobre la base del euro, como Iraq, Irán o Venezuela, se los tilda de terroristas.” Y Rusia ha empezado a operar en rublos.

             Aquel 22 de noviembre, dentro del avión presidencial, antes de partir rumbo a  Washington con el cadáver de Kennedy, el mundo pudo ver por televisión a Lyndon Johnson jurando como nuevo presidente ante un juez de Dallas. Junto a él estaba  Jacqueline Kennedy (con el rostro desencajado y la ropa con grandes manchas de sangre de su esposo). Terminada la corta ceremonia, de inmediato se cerró la puerta del avión y emprendió el regreso a la capital. Y Johnson llegó a Washington con su decreto sobre el “salvataje” de la FED y el cadáver de Kennedy.

                                                                                                            

Nota: Este artículo ha seguido en parte el trabajo divulgado por la Red Voltaire, quien lo tradujo al español de la versión francesa de Horizontes y Debates. Los párrafos entre comillas son transcripciones textuales de la misma fuente.

LA DEUDA EXTERNA ES IMPARABLE

marzo 22, 2009

LOS NUMEROS QUE NO CIERRAN

LA DEUDA EXTERNA ES IMPARABLE 

Mario Cafiero

¿Nos estamos desendeudando realmente como dicen los K?

Para saberlo tenemos que consultar a las cifras del INDEC. Ahí nos encontramos con que el primer engaño no fue el de disminuir artificialmente los índices de inflación (para bajar los índices de indexación de parte de la deuda pública); sino que el engaño mayor fue disminuir artificialmente el monto de la deuda mismo.    

En efecto, luego de la renegociación de la deuda de Kirchner-Lavagna del 2004  -para mostrar que había sido “exitosa” la quita- se ocultó al capital de la deuda en los intereses a pagar por un monto cercano a los 12.000 MU$S. Esto lo denuncié cuando era diputado. También se sacó del monto de la deuda lo correspondiente a los “holdouts”, cuando nunca se repudió esa deuda, eso hoy suma 30.000 MU$S.

La cifra real de la deuda hoy sería de la que muestra el INDEC 145.000 MUS$ más la oculta de 42.000 MU$S, o sea 182.000 MU$S. Recordemos que cuando entramos en default en el 2001 la deuda era de 145.000 MU$S. O sea que en el periodo NK-CFK la deuda aumentó, a pesar que se pagó cash de intereses y capital. Otras de las razones por las que en el año 2008 se registró un aparente no aumento de la deuda fue por las diferencias de cambio entre el Euro, el dólar y el peso. De esa forma se disimularon otros 6.000 millones de dólares  

 ¿Por qué es pagamos miles de millones anuales y sigue subiendo la deuda?

El endeudamiento externo es un proceso que viene desde 1976. Aunque parezca una insensatez absoluta la deuda ya la hemos pagado varias veces y seguimos debiendo. Si se investiga este fenómeno –despojado de los fuertísimos intereses políticos y económicos en juego- se llega a la conclusión que:

-Los intereses de la deuda son por lo general más altos de lo que crece la economía del país. Por lo que estamos frente a una usura crónica. El país creció el año pasado al 7,8 % anual, y pagó intereses con los bonos cedidos a Venezuela del 15,4 % anual. O sea el doble.

-Así como hoy se ve claramente en la crisis mundial, que los Estados se endeudan para salvar a los bancos; en nuestro país las crisis de los últimos 30 años se “resolvieron” trasladando al Estado los pésimos negocios privados, pasando la deuda fraudulenta del BCRA al Estado nacional (Cavallo lo hizo en 1982, y en 1991, y Lavagna lo hizo en el 2004 maquillando los resultados).

La Argentina desperdició tres grandes oportunidades históricas para poner fin a este sistema : Alfonsín en 1983 además de juzgar a las Juntas, debió haber declarado la ilegalidad de todos sus actos de gobierno, y repudiado la deuda odiosa. No lo hizo, solo se animó a lo primero, y así le fue  y nos fue. Duhalde debió haber repudiado la deuda ilegal del 2001, comenzando por el megacanje de Cavallo, y además investigado el feroz vaciamiento de las reservas financieras del sistema. En lugar de eso, derogó la ley de subversión económica que permitía esa investigación, e hizo un salvataje integral de los bancos. Proporcionalmente un salvataje de tal magnitud, como el que actualmente no se puede concretar en los EEUU, por el absoluto rechazo de la opinión pública. Siempre se optó, vaya a saber por qué ocultas razones, a esconder la basura debajo de la alfombra, así nos va.

La posterior renegociación de Kirchner-Lavagna tuvo resultados pésimos, porque se basaba en el supuesto absurdo de volver al mercado de capitales inmediatamente después del default, y dejando a los holdsouts en el camino. Así optaron por la peor de las soluciones y dejaron a Argentina a mitad de camino, al no impulsar una solución soberana de ESTADO, ni una solución amistosa con el mercado. Por eso tal como lo previmos en las críticas que hicimos a ese arreglo en el 2005, a poco de andar estamos ante una nueva crisis de deuda. Esperemos que ahora no desaprovechemos esta nueva oportunidad, ante las enormes oportunidades para hacer herejías que brinda la caída  del sistema financiero mundial.

¿Con la programación actual, cuando terminaríamos de pagar la deuda?

La deuda tiene una contracara o socio perfecto que es la fuga de capitales. En los últimos 30 años, por cada dólar que entró se fugó un dólar. Es lo que llamamos el “sistema de la deuda”. Es un sistema de succión o “saqueo” de capitales de la periferia a los centros financieros internacionales. Nuestros ahorros se fugan y estamos dependiendo permanentemente de capitales externos. Por ese efecto y por el peso de los servicios de intereses, nunca vamos a terminar de pagar la deuda, siendo por lo tanto una servidumbre perpetua. Hay que reconstruir un esquema financiero  autónomo y regional. Hay que discutir una un nuevo sistema bancario para que el ahorro interno se transforme en inversión y no en fuga.  Si no cambiamos el “sistema de la deuda”, se puede decir que nunca vamos a terminar de pagarla. 

¿Cuál es la relación deuda – PBI a través de los gobiernos?

Hoy es de cerca del 70 % del PBI, pero se aconseja que no sea mayor del 30%. El problema es que buena parte de la deuda es externa o puede rápidamente transformarse en ella, por lo tanto ante cualquier crisis dependemos de los que manejan el monopolio de la emisión de dólares o sea de la Reserva Federal o sea del selecto grupo de bancos internacionales que la controlan. 

Si se estableciera una comparación de este gobierno con respecto a los anteriores de la democracia, ¿qué postura identificaría a cada uno?

Cambio mucho el discurso, pero hay un perfecto continuismo en las políticas  de endeudamiento, libre movilidad de capitales, y fuga de divisas. El estilo del actual gobierno parece ser el de embrollar los problemas a los que no puede o no se anima a darle una salida realmente heterodoxa como correspondería.

Tanto el gobierno como la oposición están presos de una postura ortodoxa -la misma que brilló desde el advenimiento de la democracia- y hoy el país está ante un grave conflicto, porque el gobierno en una absurda postura antikeynesiana, pese que predica lo contrario, no quiere bajar las retenciones agropecuarias -dice que las necesita caja para pagar la deuda-  y la oposición propone una estúpida vuelta al Fondo, tanto en sentido real como figurado. No por algo los que proponen esta última salida son los mismos que estuvieron involucrados en la crisis financiera del 2001, o en su encubrimiento, como el banquero Prat Gay.

 ¿Qué alternativas o salidas hay para resolver el tema de la deuda?

La Argentina debe aprovechar esta crisis mundial para replantear definitivamente este grave problema. Lo primero que hay que hacer es auditar la deuda,  replantear el sistema bancario y financiero y el rol del Banco Central.

 ¿Qué habría que hacer con el Club de Paris y los bonistas que quedaron fuera del canje?.

La totalidad de la deuda con el club de París fue contraída por la dictadura del 76-82. O sea es una deuda calificada como deuda odiosa o ilegítima.  Siendo la Unión Europea defensora a ultranza de los derechos humanos, se debería explorar con firmeza una solución política, desde el planteo que hay corresponsabilidad de los países europeos en el financiamiento de la dictadura. De ninguna manera se debe pagar tocando reservas del Banco Central.

Respecto a los bonistas, luego de la auditoría, habría que pagar lo legal y legítimo, cuando se pueda y buscando mecanismos de inversión.

LO QUE NO SE ESTÁ DICIENDO DE LAS ELECCIONES EN CATAMARCA

marzo 14, 2009

 

 

Las elecciones de Catamarca han sido consideradas por los medios, el gobierno y la oposición, como una confirmación de la democracia. Pero ¿qué es lo que no se dice de dicha elección? ¿Cuál es el hecho que se esconde, que se “desaparece”, que se ningunea?

 

Es el siguiente: de 243.797 votantes potenciales, sólo votaron 150.953. Es decir, el Frente Cívico obtuvo el 26,17% real de los votantes, el FPV el 20,22% real de los votantes y los ciudadanos que se abstuvieron fueron el 41,57%.

 

Ante esta realidad, las patéticas pulseadas entre el gobierno nacional, sus aliados circunstanciales y la oposición, ahora exultante y creída de que acometió exitosamente una epopeya, son el síntoma de una dirigencia agotada y agónica, que sigue girando en el vacío y cuyo único recurso parece ser esconder la realidad. Con la complicidad de los medios de comunicación más poderosos y los analistas de siempre, pretenden negar lo evidente: que una parte creciente del Pueblo les da la espalda. No acompaña estos procesos electorales que oscilan entre la comedia de enredos y el grotesco. ¿Será porque la enorme mayoría de los argentinos que sufre cotidianamente la tragedia de la exclusión, del hambre, de la falta de horizontes, de la inseguridad y de la injusticia más degradante, ve que el oficialismo y la oposición se ocupan de sus luchas por el poder, pero no hacen nada para enfrentar y resolver seriamente sus angustiantes problemas?

 

En el documento “Elecciones ¿qué hacemos?”, que días atrás dimos a conocer, decíamos:

“En este contexto institucional vaciado, una porción de la población argentina – creciente de elección en elección – se niega a participar de los eventos electorales. Sea para no sentirse cómplice de tales procesos, sea porque está convencida de que haga lo que haga, todo va a seguir igual.”

 

Reiteramos la convocatoria que hacemos en él a superar la falsa democracia representativa y a construir, entre todos, una democracia participativa con justicia social. Reiteramos también nuestra disposición a compartir con otros grupos la refundación de una Argentina soberana y justa, que se encamine por la vía del desarrollo para todos los argentinos y que avance decididamente a la integración latinoamericana

GESTAR

Grupo Encuentro Social para la Transformación Argentina

¿TOMAR DEL PODER O DESARROLLAR EL PODER? Por Carlos Wilkinson

marzo 13, 2009

 

Nunca me gustó la frase “la toma del Poder”; no sé muy bien porqué. Supongo que es porque “cosifica” el poder, como si fuera un objeto que está allí, y hay alguien que lo tiene, a quien hay que quitárselo. De esa forma se impide visualizar el aspecto relacional del poder. Dado que siempre que se habla de poder, en realidad, se está aludiendo a una relación de poder entre dos o más personas o grupos o sectores sociales entre sí.

 

Sin embargo, algo tiene de cierto esto de tomar el poder. Porque existe una cosa llamada Estado, en la que se concentró el “uso legítimo de la fuerza pública”; es decir que en la “cosa” llamada Estado, existe una porción importante del poder, en la medida en que dicha organización o “aparato”, al tener la exclusividad del uso de la fuerza pública, está capacitada para imponer al resto de la sociedad una acción hegemónica absoluta. Dicho de otra manera, el Estado está capacitado para hegemonizar o dominar la relación Estado/sociedad.

 

La división de ese Estado en tres poderes y el sistema electoral que le permite a la sociedad, supuestamente, decir quien va a ejercer ese poder, no elimina en absoluto la condición básica de dicho Estado: la hegemonía absoluta en el uso legítimo de la fuerza sobre el resto de la sociedad. De más está decir que esta estructura del Estado fue pergeñada por la nobleza y la burguesía europea, entre uno de sus motivos fundamentales, para quitarle poder al campesinado que disponía de armas, y en consecuencia de poder de coacción propio. Al quitarle la posibilidad de usar la fuerza, anularon su capacidad de oponerse al “Estado” que ambos sectores armaron en función de su ideología e intereses; asegurándose que el pueblo no deliberara ni gobernara, sino “a través de sus representantes”.

 

Es bueno recordar que ese Estado europeo fue “exportado” a nuestra América para “imponer” sus designios, no al campesinado rebelde, sino a todos los pueblos originarios y criollos o nuevos gestados en estas tierras. De manera que su carácter impositivo fue mucho mayor aún que en Europa.

 

La pregunta del millón es ¿Al buscar y eventualmente tomar ese poder estatal no estamos convalidando y reforzando una relación de imposición hegemónica de un aparato estatal sobre toda la sociedad? Creo que resulta evidente que sí.

 

De manera que por ahí, la cuestión no pasa tanto por “tomar el poder” sino por modificar esa estructura de poder asentada en un Estado hegemónico, a partir de un cambio en la relación entre la sociedad y ese Estado. Para lo cual no es imprescindible esperar a tomar el Estado, ya que se puede ir desarrollando el poder social y presionando sobre el Estado, lo que implica modificar ya, en mucho o en poco, la relación sociedad/Estado. Y aunque para lograr ese cambio sea necesario – aunque para nada suficiente – “tomar el poder”, ésta toma del poder, tendría que transformarlo sustancialmente, para constituirse en un elemento más de la modificación de la relación de poder entre la sociedad y el Estado.

 

Resulta muy bueno recordar, en ese sentido, que, sistemáticamente, todos los movimientos populares, desde Artigas hasta Perón, dieron a la participación organizada del pueblo en el Estado un papel absolutamente esencial. Esto de “Un gobierno centralizado, un Estado descentralizado y un Pueblo libre y Organizado” tiene que ver con la transformación de la relación sociedad/Estado que necesitamos llevar adelante. Lo podemos llamar democracia participativa o social o directa, pero la base conceptual y metodológica a desarrollar, me parece que se encuentra por esos antecedentes en los que deberíamos profundizar; porque son los nuestros.

 

Marzo 2009