NO a la deuda externa, si a un proyecto nacional.

NO a la deuda externa, si a un proyecto nacional.

Nota publicada en la Revista POLITICA y TEORIA Nro. 70 Mayo-Junio 2010.

El debate político en la Argentina se ha clarificado. Las prioridades del gobierno Kirchner han sido expuestas con toda claridad: “Nunca seré la presidente del default”  dijo con vehemencia Cristina Kirchner. Desenfundó el remanido argumento moralino que debemos “honrar” la deuda. Hasta esgrimió falsos argumentos jurídicos sosteniendo que los gobiernos democráticos habían “legitimado” la deuda. También apeló a los fantasmas y los miedos diciendo que si no pagábamos la deuda, caerían los salarios y la ocupación.

Salvo para algunos confundidos o incautos, este siempre fue el pensamiento de los K. Lo que ocurre es que ahora se visualiza con más claridad porque ya no pueden seguir escondiendo la basura debajo de la alfombra. La única verdad es la realidad y hoy la deuda externa argentina roza los 170.000 millones de dólares (sin incluir la deuda de las provincias, municipios y Banco Central) , los intereses devengados anualmente suma más de 8.000 millones de dólares, siendo el rubro más importante del presupuesto nacional.

La llamada política de desendeudamiento K es en la realidad una falacia. Como dice nuestro documento consensuado del espacio por el NO PAGO DE LA DEUDA ILEGITIMA Y FRAUDULENTA: “La última renegociación, realizada en el 2004 por Kirchner y Lavagna, fue una verdadera estafa nacional e internacional cuyas consecuencias recién ahora salen a luz. La deuda que los K dicen haber matado, en realidad goza de buena salud y crece día a día. Pese al maquillaje que intentaron al destruir el INDEC con la excusa de frenar la deuda ajustada por el CER, ésta sigue subiendo. Y para pagar los vencimientos e intereses el gobierno metió mano a cuanta caja encontró, empezando con las provincias y los jubilados. Hoy más de 20 provincias están en rojo y a punto de la cesación de pagos; mientras los jubilados y trabajadores ven sus ingresos licuados por la inflación”.

Como la deuda es un impune “crimen” continuado y una estafa reiterada, debemos actualizar ese documento con este último canje de bonos ya que resulta realmente escandaloso. Los bonos argentinos al estar en el “limbo” por la llamada ley “cerrojo” valían nada o casi nada (menos de 8 centavos) , ahora ya han pasado a valer más de 45 centavos, Quién tuvo acceso a la información que el Congreso iba a derogar la ley cerrojo ganó más del 500% en un año. Un fabuloso negocio de la antipatria financiera, de los amigos del poder y de los bancos extranjeros que manejan el canje.

Entre ellos el banco inglés Barclays, coordinador global del canje por designación del ministro Boudou y a la vez el principal accionista de empresa también inglesa DESIRE PETROLEUM, una de las cuatro petroleras que están a punto de explotar nuestro petróleo de Malvinas. Mal podemos pretender apoyo externo a nuestro legítimo reclamo soberano, cuando internamente damos el manejo de nuestra deuda a los socios del saqueo territorial. Otra muestra evidente del doble discurso y de quienes son los verdaderos aliados de los K.

Así como se ha clarificado la verdadera posición del oficialismo, lo mismo ha ocurrido con la oposición. A pesar que en apariencia parecen defender posiciones irreconciliables la mayoría de la dirigencia política argentina comparte un mismo pensamiento: “dentro de la deuda todo, fuera de la deuda nada”.  Esta dirigencia no imagina -ni plantea- ninguna otra opción que no sea que obligatoriamente tenemos que “volver a los mercados financieros internacionales”. Y para ello están dispuestos a cualquier sacrificio. En esta oportunidad la “ofrenda” a los “mercados” son las reservas del Banco Central.  El oficialismo la impulsa, la oposición se queja de las formas  -que es un atajo- pero en el fondo ambos quieren llegar al mismo destino: que la Argentina pueda volver a endeudarse en el exterior. En concreto el ministro Boudou quiere conseguir  este año que nos presten 15.000 millones de dólares. ¿Para qué?: para pagar los vencimientos de la deuda del 2010. Con esto se solucionaría  el problema de la deuda: NO, de ninguna manera, solo sería un parche de cortísimo plazo y una fuente de fondos frescos para que oficialismo afronte la campaña del 2011.

Pero ¿hay otra alternativa?, ¿hay otro camino?. ¿Hay otra estrategia para la deuda?. Los partidarios de la deuda nos azuzan con que fuera de la deuda nada es posible y quieren que todos sigamos atrapados en ese pensamiento verdaderamente dogmático y totalitario. El “totalitarismo de la deuda”  es renunciar a la libertad de pensar una política distinta. Para forzar la situación también añaden una componente amenazadora: Si no pagan la deuda se aíslan del mundo. Se nos castigará y estaremos peor que ahora. Finalmente, para que este cóctel de totalitarismo y autoritarismo no nos resulte indigerible, nos prometen un futuro mejor: si pagamos la deuda, vendrían inversiones extranjeras y el país crecería.

En este punto sería bueno que recordáramos a don Raul Scalabrini que luego de un profundo estudio de la realidad económica llega a la conclusión que “todo lo que nos rodea es falso e irreal. Falsa la historia que nos enseñaron, falsas las creencias económicas con que nos imbuyeron, falsas las perspectivas mundiales que nos presentan, falsas las disyuntivas políticas que nos ofrecen, irreales las libertades que los textos aseguran”. Y también recordar aquello de Perón: “dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”. El quid de  la cuestión es entonces liberarnos de las falsedades que nos han impuesto y colocar a la deuda dentro de la ley, y no seguir retorciendo a la ley al servicio de la deuda externa.

Una deuda externa que solo beneficia a unos pocos y que genera distorsiones profundas en el funcionamiento financiero y la dependencia externa. La fenomenal fuga de capitales de la Argentina solo se explica por el ingreso de divisas externas que provee el endeudamiento, divisas que luego se fugan hacia el exterior. Ante la complicidad de un Banco Central que no controla ni los capitales que entran, ni los capitales que se van del país. En los últimos cuatro años se fugaron 40.000 millones de dólares de la Argentina. Y la remesa de utilidades y dividendos de las empresas extranjeras fue de más de 38.000 millones de dólares. El enorme esfuerzo que hizo la clase trabajadora luego del estallido del 2001, soportando la devaluación y la reducción de los salarios reales, se esfumó por las narices del Banco Central.

Si no desterramos este perverso sistema de endeudamiento externo por un lado y fuga de capitales por el otro, no detendremos el saqueo económico. Debemos más de 200.000 millones de dólares y afuera del país los argentinos tienen depositados un monto similar, que financia a las economías del Norte. Un disparate, somos exportadores de capital, mientras aquí no hay crédito para las Pymes, ni para el consumo y ni la vivienda popular. Otro despilfarro de nuestros recursos, en este caso del ahorro nacional, al servicio del negocio de unos pocos de afuera y de adentro.

Para revertir esta situación es necesario una gran movilización y toma de conciencia del pueblo. En eso estamos trabajando fuerte recorriendo todo el país. Pedimos también que el Congreso cumpla su responsabilidad constitucional, que se respete los fallos judiciales que demuestren la ilegitimidad y fraude de la deuda y que se obre en beneficio del interés popular. Debería disponerse la inmediata suspensión del pago de la deuda pública hasta que una Auditoria Pública que de una respuesta exhaustiva a las pregunta de si ¿Realmente debemos?. Y si es así ¿A quién debemos?, ¿Por qué debemos? ¿Cuánto debemos? ¿Qué comisiones se pagaron? ¿Dónde fueron los fondos?.

Es ingenuo suponer que para evitar represalias del poder financiero mientras se investiga la deuda se depositen los pagos de la deuda en un banco de Basilea (Suiza). Ya probó Alfonsín en los primeros meses de su gestión, investigar y pagar. Así le fue. No hay medias tintas. Como decía Alejandro Olmos: “O se está con la Patria y contra la deuda externa,  o se está con la deuda externa  y contra los intereses del país”.

Hasta ahora han sido más fuertes los intereses de la banca internacional y sus socios internos, para sostener este sistema. La economía ha sido puesta al servicio del capital, y no el capital al servicio de economía y de los trabajadores y el Pueblo. Para dar vuelta esta ecuación deberíamos –en este Bicentenario- reencontrarnos con la impronta que dio origen a nuestra nacionalidad: el Pueblo quiere saber de qué se trata. El Pueblo debe saber y decir NO A LA DEUDA EXTERNA, para recuperar la capacidad de decidir su propio destino y construir un Proyecto Nacional y Popular.

Ing. Mario Cafiero. Ex Diputado Nacional

Una respuesta to “NO a la deuda externa, si a un proyecto nacional.”

  1. Redacción EL EMILIO Says:

    Interesante artículo. Lo publicaremos en nuestra versión online
    La redacción

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