LO QUE NO SE ESTÁ DICIENDO DE LAS ELECCIONES EN CATAMARCA

 

 

Las elecciones de Catamarca han sido consideradas por los medios, el gobierno y la oposición, como una confirmación de la democracia. Pero ¿qué es lo que no se dice de dicha elección? ¿Cuál es el hecho que se esconde, que se “desaparece”, que se ningunea?

 

Es el siguiente: de 243.797 votantes potenciales, sólo votaron 150.953. Es decir, el Frente Cívico obtuvo el 26,17% real de los votantes, el FPV el 20,22% real de los votantes y los ciudadanos que se abstuvieron fueron el 41,57%.

 

Ante esta realidad, las patéticas pulseadas entre el gobierno nacional, sus aliados circunstanciales y la oposición, ahora exultante y creída de que acometió exitosamente una epopeya, son el síntoma de una dirigencia agotada y agónica, que sigue girando en el vacío y cuyo único recurso parece ser esconder la realidad. Con la complicidad de los medios de comunicación más poderosos y los analistas de siempre, pretenden negar lo evidente: que una parte creciente del Pueblo les da la espalda. No acompaña estos procesos electorales que oscilan entre la comedia de enredos y el grotesco. ¿Será porque la enorme mayoría de los argentinos que sufre cotidianamente la tragedia de la exclusión, del hambre, de la falta de horizontes, de la inseguridad y de la injusticia más degradante, ve que el oficialismo y la oposición se ocupan de sus luchas por el poder, pero no hacen nada para enfrentar y resolver seriamente sus angustiantes problemas?

 

En el documento “Elecciones ¿qué hacemos?”, que días atrás dimos a conocer, decíamos:

“En este contexto institucional vaciado, una porción de la población argentina – creciente de elección en elección – se niega a participar de los eventos electorales. Sea para no sentirse cómplice de tales procesos, sea porque está convencida de que haga lo que haga, todo va a seguir igual.”

 

Reiteramos la convocatoria que hacemos en él a superar la falsa democracia representativa y a construir, entre todos, una democracia participativa con justicia social. Reiteramos también nuestra disposición a compartir con otros grupos la refundación de una Argentina soberana y justa, que se encamine por la vía del desarrollo para todos los argentinos y que avance decididamente a la integración latinoamericana

GESTAR

Grupo Encuentro Social para la Transformación Argentina

2 comentarios to “LO QUE NO SE ESTÁ DICIENDO DE LAS ELECCIONES EN CATAMARCA”

  1. Maria Says:

    ¿Qué podemos hacer frente a este decreimiento en la democracia representativa y los partidos políticos?
    ¿Y qué fente a un gobierno que se c… en la democracia y las necesidades de su pueblo?

  2. Carlos Says:

    Lo que creo que podemos hacer, es desarrollar una democracia participativa que enfrente la corrupción, hoy evidente, de la democracia representativa. Esta democracia participativa requiere instituciones nuevas; instituciones que le otorguen poder y legalidad a los miles y miles de argentinos que se preocupan y se ocupan diariamente por construir un país mejor. La llamada corporación política hace años que viene impidiendo que esta nueva realidad institucional se concrete. Un caso clarísimo al respecto es el de la Ciudad de Buenos Aires. En ella y por mandato constitucional que debería haberse cumplido plenamente en el año 2001, deberían estar funcionando las Comunas. Las 15 Comunas que integran la ciudad, son gobiernos locales cercanos a las problemáticas barriales y a los vecinos, que facilitan el control de estos sobre las decisiones y acciones públicas. Las comunas tienen dos órganos de gobierno: un órgano ejecutivo que es elegido por los vecinos (democracia representativa) y un órgano planificador y controlador del ejecutivo que está constituido por todos los vecinos y organizaciones vecinales que, libremente y sin ningún tipo de limitaciones, quieran participar del mismo (democracia participativa). En esta arquitectura institucional el órgano de democracia participativa complementa y controla el órgano de democracia representativa; es decir, asegura que el gobierno elegido haga lo que el pueblo quiera. La pregunta del millón es ¿porque a 8 años de estar establecida constitucionalmente esta nueva institucionalidad, no se pone en práctica? La respuesta es evidente: los beneficiarios de la democracia representativa perciben claramente que las instituciones participativas amenazan sus beneficios. De manera que luchar por institucionalizar una democracia participativa es, a mi juicio, lo que podemos hacer frente al descreimiento en la democracia representativa y los partidos políticos.

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